Cuando voy
caminando por ahí, no estoy solo dando un paso tras otro, lo que realmente
estoy haciendo es pensando en la manera de llenar de texto más o menos lógico y
más o menos ordenado a mi blog como práctica
efectiva de que toda actividad que yo realice debe producirme dividendos.
Digamos que
ya van siendo las cuatro de la tarde y están abiertos los locales donde me
gusta tomarme mi costeñita. Pues lo que hago es ir a mi barcito preferido,
escoger la mesa mejor ubicada (desde donde se vea la rockola), Verificar que la
iluminación es adecuada, sentarme cómodamente, hacer la señal al barman y,
mientras llega mi pedido, voy sacando mi
block de apuntes, mi bolígrafo o mi lápiz, a veces mi calculadora según lo que
tenga planeado hacer en esa tarde, y entonces, cuando llega mi embrutecedora
fría estoy listo para convertirme en “El Profe”.
El concepto
del profe es fascinante.
Me gusta
tomar de vez en cuando todos los días a eso de las cuatro de la tarde; suele
ser costoso pero puede hacerse, siempre y cuando, haya con qué. Me gusta
enormemente tomar solo acompañado de mis
mejores libros o, en su defecto, con mi precioso block de notas y el mejor
bolígrafo del mundo.
Este estado
de comodidad y tipo de actividad fuera de lugar, crea una atmósfera esplendida
en el local, nadie la nota, nadie la ve, pero con el tiempo todos los
parroquianos asiduos al local llegan a percibirla. Es la aplicación empírica de
la teoría que dice que si encuentro una forma novedosa de ser aburrido,
entonces, la gente me encontrará divertido.
Al poco
tiempo de estar yendo al barcito el dueño del local por curiosidad me preguntó si era yo abogado o contador entonces
yo, para que quitármelo de encima y que dejara de estorbarme al estar distrayéndome
de mis tareas, le dije que era profesor de física y matemáticas de una
universidad prestigiosa. De este modo se corrió la voz no solo en este sino en
todos los barcitos del barrio que el tipo que todos los días se sienta a hacer sus
números y que no le desconcentran ni el ruido de la música, ni el desorden de
las charlas ni nada, y que además no se mete con nadie, pero que es muy cortes cuando
alguien se dirige a él, ese tipo es simplemente: El Profesor.
La ventaja
de usar a las pobres matemáticas como excusa es que a ellas todo el mundo no
solo les teme sino que de hecho todo el
mundo les corre. Son “el coco” sobre todo en sitios como el barcito del
barrio.
En
definitiva: Tomar acompañado de libros o de hojas en blanco para rellenar con
cálculos, planos, dibujos, proyecciones de negocios, haciendo borradores de
entradas al blog o practicando escritura para cuando tenga mi súper página, es
mucho mas barato y rentable y seguro que estar hablando basura acerca de las
mujeres, los deportes, la política o, de estar rajando de los demás sean el
jefe, los compañeros de trabajo, la familia etc.
Este
sistema garantiza que uno llene el cupo con, a lo sumo, tal vez seis u ocho
cervecitas, al final de las cuales cuando uno se fija llenó varias páginas de datos y, cosa curiosa,
es posible que uno mismo aprenda a volverse más audaz y a escribir con menos
temor con respecto de aquello del que dirán.
Eso si, a la hora de escribir la entrada
definitiva en el blog yo tengo que estar sobrio, tranquilo, concentrado,
motivado y por ningún motivo tomado.
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